Técnicas de creatividad
John Haefele, escribió hace años sobre este
procedimiento que consiste en lo siguiente: a cada miembro de un equipo de
personas a las que se ha encomendado dar ideas para resolver un problema, se le
proporcionará un bloc que contiene:
- La definición, los datos y la información que se estime necesaria sobre el problema en cuestión.
- Unas instrucciones para aplicar esta técnica de generación de ideas.
Durante
un mes, cada día los participantes han de escribir en su bloc al menos una idea
referida a la solución del problema. Hacerlo con perseverancia durante un mes
requiere una buena dosis de autodisciplina que, junto con la maduración natural
del asunto en el mencionado periodo, son las dos claves de este método.
Al acabar
el mes, cada uno analizará las ideas de su propio bloc y seleccionará la que le
parezca mejor o propondrá unas orientaciones sobre la vía de resolución que
estime más conveniente.
Todos los
blocs se entregarán a un coordinador, que preparará un informe recogiendo los
resultados obtenidos, que se distribuirán a cada participante, procediendo
después a evaluar y seleccionar la mejor idea de las propuestas.
Una
variante lógica y informatizada de este método consiste en informatizar los
blocs de notas y permitir o no (segun se estime conveniente) que estos estén
accesibles a los otros participantes.
Conceptos sobre creatividad
Cuestión de Principios
La
naturaleza de los problemas
Principio de la apertura
Principio de la complejidad
Principio de la superación
Principio de la apertura
Principio de la complejidad
Principio de la superación
La
naturaleza de la inteligencia
Principio de la ingenuidad
Principio de la incubación
Principio de la relajación
Principio de la empatia
Principio de la visualización
Principio de la incubación
Principio de la relajación
Principio de la empatia
Principio de la visualización
La
naturaleza de las soluciones
Principio de la validez
Principio del pacto
Principio del pacto
La
naturaleza del proceso
Otros
Principios
Principio de la ucronia
Principio de la discontinuidad
Principio de la no-preconcepción
Principio de la discontinuidad
Principio de la no-preconcepción
Antecedentes y definiciones de la Creatividad
La
creatividad ha existido desde siempre, es una habilidad del ser humano y, por
lo tanto, vinculada a su propia naturaleza. Sin embargo, por mucho tiempo, la
creatividad como concepto fue un tema no abordado y por lo mismo poco
estudiado, es hasta años recientes donde surgen teóricos que se abocan a
profundizar sobre el tema y se desarrollan trabajos y aportaciones alusivas a
este concepto.
Iniciaremos
esclareciendo y revisando algunas ideas en torno a la 'Creatividad', la cual es
una palabra que se encuentra categorizada como un neologismo inglés común, sin
embargo, este concepto no se consideraba incluido dentro de los diccionarios
franceses usuales y de igual manera, tampoco aparecía en el Diccionario de la Real
Academia de la Lengua Española (1970), tal como el concepto que ahora se maneja
como: 'creatividad'. Fue hasta versiones más actuales cuando se dio su
inclusión tanto en éste como en otros diccionarios. Así en la edición de (1992
pp. 593), que este diccionario la define como: “facultad de crear, capacidad de
creación”. En 1971, la Real Academia de la Lengua Francesa discutió sobre la
aceptación o no de esta palabra y se optó por la negativa. Hoy se ha
generalizado y su empleo como podemos constatar es universal.
LA CREATIVIDAD A LO LARGO DE LA HISTORIA
La creatividad es un fenómeno psicológico
humano que ha servido favorablemente a la evolución de nuestra especie, al
igual que la inteligencia. De hecho, durante mucho tiempo,
han llegado a confundirse.
Actualmente, se sostiene que
creatividad e inteligencia tienen una estrecha relación, pero que son dos
dimensiones diferentes de nuestro mundo psíquico; no necesariamente son más
inteligentes las personas altamente creativas, ni son más creativas las que
tienen un alto CI.
La creatividad en la Antigüedad
Los filósofos helenos trataron de
explicar la creatividad mediante la divinidad. Entendían que la creatividad era
una suerte de inspiración sobrenatural, un capricho de dioses. La persona
creativa se consideraba un recipiente vacío que un ser divino llenaba con la
inspiración necesaria para que crease productos o ideas.
Por ejemplo, Platón sostenía que el poeta era un ser sagrado,
poseído por los dioses, que solo podía crear lo que le dictasen sus musas
(Platón, 1871). Desde esta perspectiva, la creatividad era un don accesible a
unos pocos elegidos, lo que supone una visión aristocrática de la misma que
perdurará hasta el Renacimiento.
La creatividad en la Edad Media
El Medievo, considerado un
periodo oscurantista para el desarrollo y la comprensión del ser humano,
suscita poco interés para el estudio de la creatividad. No se considera
una época de esplendor creativo, por lo que tampoco hubo mucho esfuerzo en
intentar comprender el mecanismo de la creación.
En este periodo, el hombre estaba
completamente supeditado a la interpretación de las escrituras bíblicas y toda
su producción creativa se orientaba a rendirle tributo a Dios. Un dato curioso
de esta época es el hecho de que muchos creadores renunciaran a firmar sus
obras, lo que evidenciaba la negación de su propia identidad.
La creatividad en el Edad Moderna
En esta etapa, la concepción
divina de la creatividad se va desdibujando para dar paso a la idea del rasgo
hereditario. Simultáneamente, emerge una concepción humanística, desde la que
el hombre ya no es un ser abandonado a su destino o a los designios divinos,
sino coautor de su propio devenir.
Durante el Renacimiento se retoma
el gusto por la estética y el arte, el autor recupera la autoría de sus obras y
algunos otros valores helenos. Se trata de un periodo en el que renace lo
clásico. La producción artística crece espectacularmente y, consecuentemente,
también crece el interés por estudiar la mente del individuo creativo.
La creatividad en la
posmodernidad
Los primeros acercamientos
empíricos al estudio de la creatividad no se producen hasta la segunda mitad
del siglo XIX, al rechazarse abiertamente la concepción divina de la
creatividad. También influyó el hecho de que en ese momento la Psicología
iniciaba su escisión de la Filosofía, para convertirse en una ciencia
experimental, por lo que se incrementó el esfuerzo positivista en el estudio
del comportamiento humano.
Durante el siglo XIX predominó la
concepción de rasgo hereditario. La creatividad era un rasgo característico de
los varones y llevó bastante tiempo asumir que pudieran existir mujeres
creativas. Esa idea se fue reforzando desde la Medicina, con diferentes
hallazgos sobre la heredabilidad de rasgos físicos. Un apasionante debate entre Lamarck y Darwin sobre herencia genética acaparó la
atención científica durante gran parte del siglo. El primero defendía que los
rasgos aprendidos podían traspasarse entre generaciones consecutivas, mientras
que Darwin (1859) demostró que los cambios genéticos no son tan inmediatos,
ni resultado de la práctica o del aprendizaje, sino que ocurren mediante
mutaciones aleatorias durante la filogenia de las especies, para lo que se
requieren grandes periodos de tiempo.
Los psicodinámicos realizaron el
primer esfuerzo importante del siglo XX en el estudio de la creatividad. Desde
el Psicoanálisis se entiende la creatividad como el fenómeno que emerge de la
tensión entre la realidad consciente y los impulsos inconscientes del
individuo. Freud sostiene que los escritores y artistas producen ideas
creativas para expresar sus deseos inconscientes de una forma socialmente
aceptable, por lo que el arte es un fenómeno compensatorio.
El estudio contemporáneo de la
creatividad
Durante la segunda mitad del
siglo XX, y siguiendo la tradición iniciada por Guilford en 1950, la
creatividad ha sido un importante objeto de estudio de la Psicología
Diferencial y de la Psicología Cognitiva, aunque no exclusivamente de ellas.
Desde ambas tradiciones, el abordaje ha sido fundamentalmente empírico,
empleándose la historiometría, los estudios ideográficos, la psicometría o los
estudios meta-analíticos, entre otras herramientas metodológicas.
Actualmente, el enfoque
es multidimensional. Se analizan aspectos tan diversos como la personalidad, la
cognición, las influencias psicosociales, la genética o la psicopatología, por
citar algunas líneas, al tiempo que multidisciplinar, pues son muchos los
dominios que se interesan en ella, más allá de la Psicología. Tal es el caso de
los estudios de Empresa, donde la creatividad suscita gran interés por su
relación con la innovación y la competitividad. Así, durante la última
década, han proliferado las investigaciones sobre creatividad, y la oferta de
programas de entrenamiento y capacitación han crecido significativamente. Tal
es el interés por comprenderla que la investigación se extiende más allá de la
academia, y ocupa a todo tipo de instituciones, incluidas las gubernamentales.
Su estudio trasciende del análisis individual, incluso del grupal u
organizacional, para abordar, por ejemplo, las sociedades creativas o las
clases creativas, con índices para medirlas, tales como: Euro-creativity index
(Florida y Tinagli, 2004); Creative City Index (Hartley et al., 2012); The
Global Creativity Index (The Martin Prosperity Institute, 2011) o el Índice de
creatividad en Bilbao y Bizkaia (Landry, 2010).
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